La desertificación avanza como una amenaza silenciosa sobre el continente africano, pero para revertir eso, a partir de 2007, once países unieron fuerzas para responder con una idea monumental: la Gran Muralla Verde.
Se trata de un corredor de vegetación diseñado para detener el avance del Sahara hacia el sur, restaurar 100 millones de hectáreas de tierras degradadas y ofrecer nuevas oportunidades económicas en una región marcada por la pobreza estructural y las crisis medioambientales.